domingo, 7 de octubre de 2012

Los astros que hacen brillar a la Tierra

Barcelona - Madrid, Madrid - Barcelona, un platillo gourmet que han ofrecido hoy los de Mou y los de Tito a más 400 millones de personas, a eso le llamo ser eficaz. 
El Real Madrid arrancó con todo empezando el partido, aprovechando milimétricamente cada pase fallido que hacían los de Tito, que estuvieron ausentes en el partido los primeros 15 minutos; Ese tiempo que tardaron en enchufarse en el partido el Madrid los castigaba con bota de hierro, pero no se dejaban, no los de Tito, ellos no perdonan. 

El marcador se fue adelante con Cristiano Ronaldo, que hizo el primero del día para callar al Camp Nou y confirmar una vez más que Cristiano rompió el mal de ojo que tenía frente al Barcelona. Mourinho si sabe de contragolpes, agarrando mal parado a Mascherano y rompiéndole la cadera al intentar girar para robar el balón. La máxima alegría blanca. 

Messi miró con ojos de odio a todos los que iban vestidos de blanco, y ese gol sólo sirvió para encender su furia blaugrana.

Xabi Alonso, la columna vertebral del Madrid, se vistió de villano y se llevaba con una barrida a los contrarios. En una barrida mortal creó la falta perfecta, de esas como le gustan a Leo. Un tiro libre en el que la barrera no hacía mucho caso por retroceder y que al contrario, cada vez más comía distancia entre el esférico y los 11 pasos. Pero Leo no tenía tiempo para quejas: Retrocedió el balón un metro y rápidamente ejecutó el disparo que hizo ver a Iker en 'Slow Motion'. 

Luego, en una jugada 'champurrado' del Barcelona, Pepe intenta lanzarse de la tercera cuerda como torpedo hacia el balón, pero sólo quedó en ridículo al no dar un buen despeje. No pasó ni una fracción de segundo para que llegara revolucionado Messi y aprovechara ese regalito: Para Messi, con cariño de Képler Lima "Pepe". 
Darle una oportunidad a Leo es como ponerte la soga al cuello y pedirle que jale de ella, para romperte la cuarta y quinta vertebra. 

Máxima alegría catalana, como si de ganar un mundial, o una guerra se hubiera tratado. 

Tiro de esquina para el Real:  Cristiano intenta una chilena. Falla y cae sobre su hombro izquierdo, provocando un esguince de primer grado, y aunque su rostro reflejaba el infierno que vivía por dentro, su orgullo era más grande y era claro que él, Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro, no iba a dejar el clásico que era iluminado por las estrellas. "Venga que no pasa nada" mascullaba Cristiano cuando se levantaba. 

En un descuido del Barcelona, una vez más Ronaldo sacó al conejo del sombrero, y anotó el empate con una asistencia brutal de sus compañeros. 

No recuerdo exáctamente cuántos minutos sufrió al final el Madrid, pudieron haber sido 5 minutos y se sentían como si fuese media hora. 
El Barcelona apedreaba a los de Mou a cada segundo. Incluso Montoya (Defensor) se unió al ataque para lanzar un disparo esperanzador que terminó en nada, digo nada, porque un disparo al travesaño y nada son lo mismo. 

Un partido que nos tuvo a todos al borde de la silla y que al final terminó con un resultado más que merecido, un empate porque ambos, ellos dos, los cracks, iluminaron el Camp Nou a cada segundo del partido. 

Sería pecado intentar decir quién de ellos dos son los mejores del mundo, ambos, son los mejores del mundo; Y si hay algo más justo para el balón de Oro, es que deberían de hacer dos trofeos para estos monstruos que no se conforman con nada. Son dos astros que bajaron del espacio y se quedaron en la Tierra para seguir brillando. 


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